Volvemos a Casa Tonalli por quinta ocasión, y esta vez llegamos distinto: llegamos con años de práctica compartida en el cuerpo.
Ya no tenemos que explicarnos qué es el Qì ni cómo se entra en estado. Eso ya lo sabemos, y saberlo nos deja empezar desde otro punto.
Cuatro días seguidos hacen algo que las clases semanales no alcanzan a hacer. En la vida diaria practicamos y luego volvemos al ruido, y cada vez hay que reconstruir un poco el estado.



